Contra el rebaño digital – Lanier

Habiendo terminado de leer “You are not a Gadget: a Manifesto” de Jaron Lanier quiero hablar de lo a mí me resulta más importante de su obra y activismo:

  1. La manipulación a la que estamos sometidos por los señores de la red.
  2. El suicido de la espiritualidad.

Dice Lanier que:

“Si te interesa saber lo que sucede realmente en una sociedad o ideología, solo tienes que seguir la ruta del dinero. Si va a parar a la publicidad y no a los músicos, los periodistas y los artistas, entonces esa sociedad está más interesada en la manipulación que en la verdad o la belleza”

Es que Lanier tiene además un activismo en pro del arte muy fuerte, que es lo que nos llevará en este post al punto 2.

Pero lo primero es pensar en esto que nos está diciendo de la ruta del dinero, que da para mucho, partiendo de la base de que es incontrovertible  de que efectivamente el dinero fluye en el sentido que postula la cita. Podemos de todos modos hechar una ojeada al TOP 10 de cotizadas en bolsa y ver bien arriba a Google y Facebook, y en ese momento preguntarnos: a qué se dedican? de dónde extraen la mayor parte de sus ingresos?

La respuesta es: de cada uno de nosotros. De los clicks que damos, los “me gusta, los videos en youtube que miramos. Los segundos que pasamos en tal o cual sitio, las búsquedas que hacemos y todavía no lo podemos afirmar pero en virtud de que Whatsapp es parte del conglomerado de FBK, me temo que si ya no es así, en el futuro será de lo que estamos hablando con y quien.

La ideología: un robo a mano armada. Los dueños de las redes sociales no solo están extrayendo una renta de nuestros comportamientos, explotando nuestras debilidades (como cita Versvs en “la segunda parte” del post que enlazo aquí), sino que además están favoreciendo determinados tipos de relacionamientos degradantes entre nosotros, los seres humanos. De algo de eso ya hablaba antes.

El punto de explotar nuestras debilidades no es totalmente nuevo, ahí está la publicidad de cigarrillos desde hace décadas para recordarnoslo. Tal vez no sea totalmente nuevo el provocar esos relacionamientos degradantes que menciono, al fin y al cabo, la cantidad de programas de televisión donde por ejemplo las mujeres son tratadas como mercancía, tienen tantos años como la cultura que los consume. Lo novedoso al respecto, es la magnitud extraordinaria de la capacidad de manipulación y extracción de valor, que da a las plataformas sociales el efecto red. Y por ende la capacidad de eventualmente hacer el bien, pero hoy en día de provocar terribles daños. Como muestra de esto último, por si a alguien le quedaban dudas, ahí tenemos a Cambridge Analytica.

Pero atención, sería un error quedarnos solo con ese mojón. La intención es que votemos tal candidato,  que compremos tal o cual cosa (como siempre lo ha hecho la publicidad),  pero el diseño de las plataformas tienen un efecto “de segundo orden”: la profundización en la banalización de las relaciones sociales, y en última instancia de la comunicación y los afectos. Esto es consecuencia de las opciones de interacción que permite cada plataforma: los X caracteres de tuiter, los posteos de facebook, las historias de Instagram y así…
En el límite: las familias sentadas a la mesa ya no solo hipnotizadas mirando tele, sino los celulares. Las fiestas de cumpleaños con grupos de personas “sin nada para decir”. O la queja de Lanier: la dificultad de compartir su música cara a cara con otros artistas interesados, por medio de una licencia Creative Commons. (Es una queja extremadamente sofisticada para casi cualquiera fuera de Silicon Valley, pero ilustrativa de hasta qué punto aun en las aristas más bien intencionadas del dospuntocerismo, pueden darse”faltas” de herramientas superadoras del contacto virtual)
Esto es para Lanier el efecto que yo llamo de segundo orden, pero que resulta primerísimo en su obra, que nos lleva al punto 2: el suicidio de las espiritualidad, en el sentido de ausencia de comunicación.

Tampoco es nuevo me dirán, de hecho yo mismo lo estoy pensando. No lo es. ¿Ahora es peor que antes?. Mi respuesta en este post es que creo que sí; al igual que Lanier pienso que los afectos se están transformando poco a poco en interfaces, y los humanos en Gadgets. Y contra eso, también estoy en contra.

You are not a gadget.

 

 

Desenchufado (segunda tanda)

Continúo el hilo del post anterior con más comentarios sobre libros leídos:

Rivers of London – Ben Aaronovitch

Fue una de mis primeras lecturas de “fantasías urbana” (no sé si a alguien se le ocurrió ponerle ese nombrete ya, pero para mí calza perfecto). Lo primero que me llamó la atención fueron las descripciones muy detalladas de la geografía urbana de Londres. Catedrales, plazas, calles, y pubs!, aparecen en la novela acorde el protagonista, Peter Grant, recorre la ciudad en pos de resolver un misterioso asesinato que involucra cierto tipo de magia.

Es muy entretenido y me gusta particularmente que aparezcan los elementos fantásticos en el paisaje urbano contemporáneo. Lo hace además de una manera que no resulta anacrónica o ridícula, lo cual es fundamental. En realidad me leí no solo este sino todos los de la serie de Peter Grant y salvo el último diría que todos valen la pena por otro aspecto: Aaronovitch hace muchas referencias a distintos personajes reales, leyendas, y lugares históricos de Londres que se encarga de entrelazar con hilos sobrenaturales. Y lo mundano cobra así un relieve fantástico que  al menos a mí me llevó a investigar sobre los hechos reales. Que ya de por sí muchas veces son casi increíbles.

Papá Goriot – Honoré de Balzac

Impresionante. Este lo leí hace ya varios años pero el comienzo es una de las cosas más extraordinarias de la literatura. Seguramente el cine le debe mucho a los primeros párrafos de la novela.

Después de ese comienzo medio críptico, la historia es archiconocida pero original en su momento y tremendamente bien contada: un héroe joven e idealista, una sociedad frívola por demás, dos hijas deseosas de formar parte de esa sociedad y un padre inútilmente “bueno”. Así entrecomillas. Lo que importa para Balzac es el realismo: contar una historia que refleje el mundo. Una de las cosas que refleja es el tipo de relacionamiento entre personas de distintas clases sociales, con el efecto devastador que hoy se cuentan las historias de ese tipo no-edulcoradas o las canciones de Pulp.

De todos modos, tan solo por los primeros párrafos, y el último, es de por sí brillante.

Un tirón y medio.

 

Desenchufado (Primera tanda)

Hará un mes empecé a leer “Contra del rebaño digital: un manifiesto” de Jaron Lanier. Una lectura bastante tardía dado que al menos en español fue editado en 2011, pero bueno no hay tiempo para todo, ni para algunos libros siquiera, en el momento que se nos antoje leer uno.

Tanto es así que incluso llevo un mes leyendo no más de alguna páginas por noche. Algo que es verdaderamente raro en mí. La causa, ahora lo se bien, es la misma que ha hecho que mi producción de entradas en este blog se arrastre: la carrera de grado que desde hace 4 años estoy cursando, y que no terminaré hasta fines del año que viene, principios del 2020 según avance con la tesis en la que trabaje. – Porque me gusta complicarme y en vez de hacer un trabajito de grado sencillo, optaré por la tesis –

En suma, que el conjunto de horas diarias de trabajo, clases y estudio en casa, dejan muy poco espacio libre para “otras cosas”, que son: la familia, los amigos, la literatura y la música. En ese orden de prioridad.

Así que verdaderamente han dado para muy poco estos años en cuanto a la producción de post o artículos. 2 o 3 en el Semanario Voces, algún minipost acá y 2 capítulos de un cuento que quiere nacer pero no puede.
Extraño mucho la literatura y entonces voy a hacer un esfuerzo por hablar de lo que he leído en los últimos dos años, mayormente en el verano, aunque sea un poco sin ningún orden particular en este post y en algun otro porque el tiempo, ya sabemos….

  1. “Todo lo que hay”, de James Salter.
    Lo único que he leído suyo; me parece una obra maestra. Un canto a la seducción, los amantes, el sexo, y hasta cierto punto el hedonismo. El placer de vivir. Atención: un relato sobre y para clases medias/alta y alta (acá aparece la veta del quasi centista social que vengo a ser). Algo que algún pasaje el autor deja apenitas vislumbrar pero muy sutilmente, porque si no, le arruinaría la atmósfera. De este tipo de literatura podríamos pasarnos muy facilmente siguiendo el comentario anterior a una discusión social, pero hoy estamos acá para hablar de literatura y nada más. Entonces, punto. Que me gustó.
    Está muy bien escrito aunque leí la traducción. Respira vitalidad y digámoslo tratando de no sentir pudor: más de una transgresión (y perversión). Cosas que pasan o pueden pasar, con el sexo y las relaciones afectivas que nunca son solo afectivas, entre adultos. O adultos/jóvenes.
    Una maravilla, que después de leerla me dieron ganas de salir a nadar. Y hasta pude hacerlo.
  2. “Siete Evas”, de Neil Stephenson. En las antípodas. Una historia de ciencia ficción con un pelito de thriller, sobre la vida en órbita, y sobre todo un gran conocimiento de la tecnología espacial y algunos de los proyectos más soñadores e interesantes como la minería de asteroides. Tiene además como me pasó con Mongoliad cierta inclinación hacia “el rol”, que sospecho debe atravesar en general la obra del autor. Es decir: personajes con habilidades y funciones muy nitidamente definidas en la historia.
    Algún pasaje me cansó un poco por lo tan descriptivo de la tecnología que se utiliza en órbita, pero en general y mayormente me entretuvo muchísimo. Stephenson sabe crear personajes arquetípicos muy bien. No son muy profundos, son como decía personajes de rol para mí, que funcionan perfectamente para la historia y conclusión a la que quiere llegar. Si los hace así por limitación, por gusto, o por una combinación de ambas no me importa mucho. La cosa es que le funciona muy bien.
    Si estamos buscando Ciencia Ficción, adelante con “Siete Evas”.
    En cuanto a mí, en este caso las ganas al funal fueron de programar nano-robots que en lugar de hacer minería asteroidal, limpiasen la casa. Pero no pude.

Nota: este post fue escrito de un tirón y medio.

 

 

La varianza de la economía

“Usamos ecuaciones de la física que no funcionan muy bien… que no representan exactamente lo que está pasando. Entonces le vamos a agregar aleatoriedad a las variables. Las vamos a convertir en estocásticas”

Dijo, y me conquistó.

Último semestre del último año de la carrera, en una materia opcional. Un poco tarde y marginal por decirlo de alguna manera, pero luz al fin.